Proceso Ambiental

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28 de julio de 2015

Remediación basada en riesgo: foco en la seguridad de las personas


Frente al desafío de remediar un terreno que fue usado durante décadas para actividades industriales, se utiliza a nivel global la remediación basada en análisis de riesgo. Esta consiste en evaluar las implicancias para la salud de las personas asociadas a distintos compuestos de interés, a partir de lo cual se definen las actividades concretas de remediación.

La Agencia de Protección Medioambiental de los Estados Unidos define la limpieza o remediación medioambiental como una serie de actividades de saneamiento que se adoptan para hacerse cargo del manejo seguro de material potencialmente peligroso o que pueda amenazar la salud humana y/o el medio ambiente.

Para diseñar actividades de remediación de un terreno, entonces, es fundamental reconocer la historia pasada y el potencial impacto que pudieron tener distintos compuestos durante la operación industrial, ya que en ocasiones estas actividades pudieron haber alterado el suelo, el agua y/o el aire de la zona. Dado que una remediación absoluta que restituya el estado prístino de un terreno es muchas veces inviable a nivel técnico y económico, los países con más experiencia en reconversión de sitios industriales –tales como Estados Unidos, Canadá, Italia y los Países Bajos– recurren a la remediación basada en análisis de riesgo.

La metodología del análisis de riesgo consiste en estimar las implicancias de estar expuesto a diferentes sustancias. El análisis del riesgo se puede dividir en 4 etapas:

  1. Formulación del problema, cuyo objetivo es identificar las sustancias en cuestión y que son producto de la actividad industrial, así como los posibles receptores de las mismas y las vías de exposición, los que habitualmente son esquematizadas en un modelo conceptual. 
  2. Análisis de exposición, que implica determinar los niveles de las sustancias a las cuales los receptores están posiblemente expuestos.
  3. Análisis de los efectos, para determinar los niveles de seguridad de lo frecuentemente denominado “toxicidad de referencia”. Algunos países tienen sus propias tablas toxicológicas, no siendo el caso de Chile, por lo que para nuestro país se consensuan estas tablas en los Estudios de Impacto Ambientales (EIA) presentados a las autoridades locales, las que toman en cuenta realidades específicas de la zona y estudios fundados.
  4. Caracterización del riesgo, es decir, comparar los niveles de concentraciones del sitio con los niveles de seguridad para determinar la magnitud del riesgo.

En caso de hallarse zonas que presenten un nivel de riesgo fuera del rango aceptable, se definen las actividades concretas de remediación de aquella zona. Estas actividades de remediación o mitigación de riesgo pueden ser de tres tipos: el primero involucra retirar la sustancia que causa el riesgo; el segundo es intervenir la vía de exposición, esto es el canal que hace que la sustancia llegue al receptor, por ejemplo, colocando tierra limpia, ventilación o impermeabilización; o, finalmente, limitar el uso final de la zona, no permitiendo, por ejemplo, el uso del suelo como un terreno de producción agrícola.

Es importante entender que la remediación y el análisis de riesgo es una metodología ampliamente usada y existe vasta experiencia mundial en la rehabilitación de terrenos que solían estar dedicados a actividades industriales, también conocidos como brownfields. La clave es utilizar esta experiencia global, considerar la realidad y enfoque locales y así tener una aproximación conservadora, de tal forma de garantizar la seguridad de la salud de las personas, eje fundamental de este tipo de estudio.

Para el terreno de las Salinas, ILS está trabajando junto a la compañía multinacional Golder Associates, cuyo equipo de especialistas chilenos y extranjeros está desarrollando, entre otros estudios, el análisis de riesgo que será presentado en el 2016 a la autoridad, mediante un Estudio de Impacto Ambiental. Lo anterior, con el objetivo principal de garantizar la salud de las personas que vivan, trabajen, se recreen y circulen en el futuro proyecto urbano que se desarrollará en el terreno.