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Publicaciones y Medios

Profesor Roberto Orellana habla de coronavirus en La Estrella de Valparaíso

By abril 12, 2020No Comments

sábado 11 de abril de 2020

 

El científico de la Universidad de Playa Ancha, Roberto Orellana, explicó a La Estrella de Valparaíso por qué es tan importante el lavado de manos para detener el coronavirus.

 

A continuación, le presentamos una transcripción de la nota.

 

COVID19: Lávese las manos como si las tuviera con aceite

 

Esta parte de nuestro cuerpo es el principal puente para llegar a la vía de entrada del coronavirus a nuestro organismo: el sistema respiratorio. Muchas cosas hemos aprendido desde que se produjo el primer caso positivo de covid-19, pero sin duda el más básico y que mucho antes de que supiéramos de coronavirus ya debiera estar incorporado a la rutina de higiene diaria, es el lavado de manos. Pero ¿por qué tanto énfasis en una acción que parece tan básica e incluso hasta poco relevante?

 

El ingeniero agrónomo de la Universidad de Chile y doctor en Microbiología de la Universidad de Massachusetts, Roberto Orellana, explica cómo la estructura de este contagioso virus actúa y cómo es que una acción tan básica corno lavarse las manos con agua y jabón, pueden marcar la diferencia entre estar sano o enfermo.

 

-¿Cómo es el coronavirus y cómo esta estructura promueve que sea tan contagioso?

-El coronavirus posee una cobertura lipídica, y en su interior posee ARN. Estas membranas están repletas de proteínas que permiten que los virus infecten las células. Los coronavirus invaden las células a través de las llamadas proteínas «spike», las cuales pueden tener diferentes formas en diferentes tipos de corona-virus y son las proteínas de superficie más abundantes que utilizan para unirse a un receptor de las células humanas. Luego de que el ARN del virus ingresa a las células humanas, se desarrolla la infección.

 

Orellana precisa que la cobertura lipídica del coronavirus hace que esto se transforme en una especie de micela. «Una micela es como cuando tienes un vaso con agua y echas una gota de aceite… el aceite queda ahí: eso es exactamente una micela y eso es justamente lo que tiene el coronavirus que le sirve de protección y también tener la capacidad de poder pegarse a cosas y poder transportarse más rápido», explica en simple el académico del LaBCEM (Laboratorio de Biologia Celular y Ecofisiología Microbiana) de la Universidad de Playa Ancha.

 

El también investigador asociado al Centro de Biotecnología «Dr. Daniel Alkalay L.» de la Universidad Técnica Federico Santa María, y quien además desarrolla investigación en suelos contaminados con hidrocarburos y en ecología de virus en ecosistemas acuáticos, explica que los coronavirus residen principalmente en células de las vías respiratorias.

 

-De acuerdo con la biología de este virus, ¿cuáles son medidas efectivas para evitar más infecciones?

-Debido a esto se ha inculcado tanto la higiene respiratoria, como cuando se tose o estornuda, protegerse en el codo, como también en la higiene básica de las manos, como lavarse las manos con agua y jabón. Los jabones de uso común están compuestos de moléculas antipáticas que son muy efectivas en la formación de espuma. Estas moléculas son estructuralmente muy similares a la de los lípidos del corona-virus en su cobertura y poseen un extremo hidrofílico (soluble en agua) y otro hidrófobo (rechaza el agua). Debido a sus propiedades tan similares, estas moléculas compiten con los lípidos presentes en el virus, lo que genera la disrupción de éstas, y deja al virus sin capacidad infectiva. Roberto Orellana precisa que el alcohol también es una sustancia que destruye la proteína de la envoltura que rodea a algunos virus, incluidos los coronavirus. Sin embargo, explica que «el desinfectante de manos que sea basado en alcohol debería tener al menos un 60% de alcohol para matar la mayoría de los virus. Es importante recalcar, que el uso de productos como alcohol gel es solo un reemplazo cuando no se pueda realizar el lavado de manos, ya que este último ofrece la posibilidad de arrastre de las partículas virales que no hayan sido destruidas».

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