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Publicaciones y Medios

Distrito V21, Viña del Mar: transformación desde un espacio abandonado a un centro innovador

By noviembre 15, 2022febrero 27th, 2024No Comments

Les compartimos la entrevista a Miquel Barceló, ingeniero industrial y asesor del distrito V21 de Viña del Mar, publicada en El Mercurio de Valparaíso, en la que aborda los distintos aspectos que deben confluir para la generación de proyectos urbanos que vayan en beneficio de la ciudad. A continuación, les entregamos una transcripción resumida de la entrevista.

 

Uno de los referentes en materia de distritos de innovación en el mundo es el 22@ de Barcelona, que a principios de este siglo comenzó a transformar cerca de 200 hectáreas abandonadas de la ciudad en un centro productivo innovador con espacios modernos para la concentración estratégica de actividades intensivas en conocimiento. Entre sus artífices se cuenta el ingeniero industrial, consultor, economista y escritor español, Miguel Barceló, que incluso fue su presidente entre 2004 y 2007.

Hoy es el asesor del distrito V21 que se lanzó oficialmente este año en el sector de El Salto, en Viña del Mar, y sobre el cual comenta que “me parece una iniciativa magnífica y por otra parte está alineada con lo que hacen hoy las ciudades del mundo más dinámicas desde el punto de vista económico, del conocimiento y social. Hoy existe una gran ebullición de ciudades porque el distrito innovador no es transformar un sector, sino que definir un modelo de ciudad”.

 

– ¿Cómo nació su relación con el distrito V21?

– Yo ya llevo tiempo en contacto con el distrito porque tuve el privilegio de colaborar con un gran arquitecto que se llamaba Luis Alonso y que nos dejó hace unos meses. Él hizo la preparación del masterplan del distrito en El Salto, Viña del Mar. Como nos conocíamos de Barcelona me pidió que hiciera un primer análisis de la base de conocimiento existente, por tanto, ahí empecé a conocer de la iniciativa. Luego, el distrito 22@ de Barcelona, donde estoy en el Concejo, organizó un seminario webinar en plena pandemia dirigido a ciudades de Latinoamérica y allí participaron varias ciudades, entre ellas Viña del Mar.

 

– ¿Y en base a ello, le pareció un lugar adecuado para hacer un distrito de innovación?

– Yo creo que sí y por varias razones. La primera por la voluntad que parece que hay en el pacto público- privado, que es una condición importante. Luego pienso que, en general, la Región de Valparaíso tiene un activo importantísimo en su sistema universitario y esa es una de las bases fundamentales porque de lo que se trata es de diversificar la economía hacia sectores de alto valor añadido, ocupar personas de talento y en ese sentido, la Región las reúne.

 

– ¿Hubo algo en particular que le llamó la atención?

– Cuando fui recogiendo información de distintos aspectos tanto de estructura económica como de la base de conocimiento, quedé muy impresionado por el hecho de que en la Región hay 130 mil estudiantes de educación superior que representan un 11% del total de Chile, lo que es un dato importantísimo. Además, cada año salen del sistema universitario unos 20 mil egresados, que en su mayoría tienen que ir a trabajar a otras partes, a Santiago e incluso a otros países (…) El reto es crear las condiciones en torno a una actividad económica que permita ocupara ese capital humano y hacerlo con criterios de equidad y equilibrio social.

 

– ¿Cuáles el elemento clave para que un distrito finalmente tenga éxito?

– Un elemento clave en el éxito de un distrito de innovación es el pacto público-privado, es decir, con solo la administración pública no hay capacidad de inversión y desarrollo. El 22@ ya ocupa más de 1 millón y medio de metros cuadrados con más de 100 mil trabajadores y la inversión fundamentalmente ha sido privada, por tanto, ese pacto es fundamental y en distintos niveles, pero también a nivel de acuerdos y promoción del proyecto.

 

– ¿Cuáles pueden ser los beneficios en cuanto a empleo?

– Si generamos en el distrito innovador 50 mil puestos de trabajo, que no sería descabellado pensar en esa cifra, podemos crear 50 mil o 100 mil más en el sector servicios. Entonces, el beneficiario al final es el ciudadano que no tiene que migrar y buscar puestos de trabajo calificado en otras partes. El habitante que depende de un servicio estacional como el turismo, ante una eventualidad como el Covid, puede tener problemas graves.

 

– ¿Y cómo parte todo ese proceso?

– En una primera etapa hay que partir de lo propio, las universidades, las empresas, los coworkings que son la base de partida. A partir de allí personas cualificadas desean ir a esos lugares donde puedan desarrollar su proyecto de vida personal y familiar, y eso en Barcelona ha sido un boom. El distrito 22@ es hoy el motor económico de la ciudad.

 

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