Diseño pasivo, una de las llaves a la sustentabilidad

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Pareciera ser que cuando se piensa en certificar un edificio como sustentable usando las directrices de LEED, Breeaam o Green Star, el único camino posible es comenzar a buscar las mejores tecnologías existentes en el mercado, con tal de alcanzar los estándares esperados, especialmente en torno a la eficiencia energética.

El resultado de esta práctica ha llevado a construir edificios cada vez más complejos y dependientes de tecnologías de última generación, lo que sin lugar a dudas ha permitido lograr eficiencias de gran nivel. ¿Pero es este el verdadero camino de la sustentabilidad?

La definición de sustentabilidad está estrechamente ligada la capacidad de ajustarse en el tiempo y adaptarse a situaciones extremas. En general, en la mayoría de los edificios que se están construyendo la eficiencia viene dada por la incorporación de tecnologías que deben funcionar en una sincronía perfecta para lograr los estándares que se buscan, y ese es precisamente el problema. Cuando algo empieza a funcionar mal, por pequeño que sea el desajuste, el sistema colapsa.

¿La buena noticia?, la solución no está en otro país, en tecnologías por desarrollar o nuevas certificaciones que obtener. La solución está en el mismo espacio donde se construye el proyecto. La geografía del lugar, los vientos o la temperatura promedio en las distintas estaciones del año son sólo algunas de las variables que se olvida revisar antes de comenzar con el diseño de un edificio.

Entender cuáles son los “Capitales Naturales” del lugar donde se está desarrollando un proyecto y ajustar el diseño del edificio a estas condiciones en las cuales debe operar la estructura, es entonces un paso crucial para lograr realmente un desarrollo sustentable.

Si se está trabajando en un borde costero, ¿por qué no aprovechar el viento permanente como una fuente de ventilación? Lo mismo para sectores de alta radiación, ¿por qué no orientar las construcciones de manera tal que se disminuya su efecto en las fachadas de los edificios?

El principal cambio generado por la aplicación de este ejercicio es la transformación desde edificios que funcionan herméticamente en base a tecnología instalada hasta otros que operan en conjunto con su ecosistema y que aprovechan sus capitales. El resultado: edificios que requieren de menor tecnología instalada, que poseen un mayor grado de adaptabilidad y un menor costo de inversión.

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