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Zorrotzaurre: una isla contaminada que será transformada en un barrio conectado

By septiembre 24, 2021No Comments

Zorrotzaurre es una isla artificial generada a partir de la excavación del canal de Deusto en la villa de Bilbao, que a partir de los años 60 presentó enorme pujanza industrial especialmente gracias a la actividad portuaria de ambos lados del canal; sin embargo, la crisis económica provocó su decaimiento, lo que la dejó en un abandono, mermando la calidad de vida de quienes se mantuvieron viviendo en el lugar.

 

Hoy en día este espacio está siendo descontaminado de múltiples productos: fibrocementos, hidrocarburos, metales pesados, plomo, níquel, líquidos refrigerantes PCB, entre otros, que ya se encuentran erradicados de dos tercios de la isla; esta superficie compone, además, la primera fase de urbanización o Unidad de Ejecución 1 (UE 1) del futuro proyecto urbanístico, el más importante que se desarrolla actualmente en Bilbao, y que consiste un barrio de uso mixto conectado con el resto de la ciudad.

 

Han sido necesarios cinco años de trabajos continuos de trabajo por parte de la Junta de Concertación de Zorrotzaurre (JCZ), donde se ha actuado sobre 142.620 metros cuadrados, un espacio menor al previsto según investigaciones y estimaciones previas.

 

Para tratar la mezcla del terreno saturado de metales pesado e hidrocarburos se utilizó biopilas, montañas de forma alargada de este conjunto contaminado a las que se han aplicado nutrientes naturales, como bacterias integradas en el estiércol de caballo capaces de comerse literalmente la suciedad en las condiciones idóneas de tiempo y humedad. En la punta norte del terreno se concentraron dos biopilas de 2.285 metros cúbicos de tierra sucia y otra, en el antiguo solar de Cadenas Vicinay, donde en cinco acumulaciones se terminarán de tratar otros 9.500 metros cúbicos de material contaminado.

 

El proyecto de Zorrotzaurre es la última gran operación de regeneración urbana puesta en marcha en Bilbao. Representa un plan integral y sostenible, que recupera un espacio actualmente degradado para convertirlo en un barrio nuevo de Bilbao bien conectado con el resto de la ciudad, dotado de vivienda accesible, áreas de implantación empresarial no contaminante, numerosos equipamientos sociales y culturales así como de amplias zonas de disfrute ciudadano.

 

A continuación, puedes leer una nota completa publicada en el diario vasco DEIA, donde se presentan los detalles del proyecto y el saneamiento del terreno:

 

La primera fase de Zorrotzaurre culmina su descontaminación

 

EN LOS CINCO ÚLTIMOS AÑOS SE HAN LIMPIADO MÁS DE 142.000 METROS CUADRADOS DE TERRENO HALLANDO MENOS CANTIDAD DE CONTAMINANTES DE LA PREVISTA

 

BILBAO – Fibrocementos, hidrocarburos, cenizas de pirita, metales pesados, plomo, níquel, líquidos refrigerantes PCB, tierra empapada en fuel oil, compuestos químicos formados por cloro, carbón e hidrógenos…

 

Estos son algunos de los productos contaminantes que han sido erradicados de dos tercios de la isla de Zorrotzaurre y los muelles del Canal de Deusto, la superficie que compone la primera fase de urbanización o Unidad de Ejecución 1 (UE 1) del proyecto urbanístico más importante que se desarrolla en Bilbao.

 

Han sido necesarios cinco años de trabajos continuos a pie de parcela por parte de la Junta de Concertación de Zorrotzaurre (JCZ) que ya se han visto culminados a falta de cerrar la tramitación administrativa que dé el visto bueno al solar de Cadenas Vicinay, el último en proceso de aseo. “De los 390.000 metros cuadrados que acoge la UE 1 hemos investigado 180.700 que se sospechaba podían estar sucios. De esta cantidad algo más de 38.000 se encontra- ban limpios y en el resto, 142.620, se ha tenido que actuar”, detalla Juan Carlos Sinde, gerente de la entidad responsable de la labor de limpieza.

 

Una suma de solares similar a 20 campos de San Mamés que, curiosamente, ha generado una labor de esterilización inferior a la prevista, “alrededor de un 60% menos”, acota Sinde. Ello ha determinado que, en el computo global, haya sido devuelta gran parte de la cantidad de euros inicial que los propietarios de las parcelas, como responsables últimos de financiar la descontaminación, habían comprometido con la JCZ como ejecutora de la limpieza. Sinde detalla cómo “la estimación inicial se cifró en 10,5 millones de euros y al final, ha salido un coste de 4,1 millones, menos de la mitad”. Eso sí, no se han reintegrado los euros adelantados entre los años 2015 y 2016 a todos los dueños de los terrenos.  “Algunas parcelas estaban casi limpias y ha habido que devolver el dinero, por contra, en otras se ha detectado incluso más contamina- ción de la que se esperaba”, indica el responsable de la JCZ.

 

Han sido tres los grupos de contaminantes hallados, casi todos ellos en la isla. El más sencillo fue la veintena de depósitos de combustibles detectados en el subsuelo bien enterrados directamente, bien aislados en sótanos por debajo de los pabellones. Eran cisternas de fuel y gas oil que las empresas utilizaban para el funcionamiento de las máquinas o como calefacción para las instalaciones que con el tiempo se han deteriorado y el combustible se ha ido filtrando en el subsuelo o empapando el hormigón. Un segundo grupo lo ha compuesto el material usado para rellenar huecos en el suelo cuando se asentaron en Zorrotzaurre las primeras industrias y pabellones en la década de los 40 del siglo XX. Eran rellenos sucios compuestos por escorías y componentes sobrantes de las industrias pesadas que se aprove- chaban para cubrir agujeros y pequeñas vaguadas, echar la solera y luego construir los pabellones sobre un solar llano. “Ese relleno previo supone la mayor parte de la contaminación que hemos tratado ya que en muchos casos las empre sas que se instalaron o heredaron los solares no eran contaminantes en su actividad”, explica Sinde.

 

Este escenario ha supuesto que no se haya tenido que excavar mucho para retirar las capas de porquería. El director de la JCZ destaca que “han sido poco profundas, de media unos dos metros, ya que además los estratos por debajo eran de arcilla bastante impermeables y no se habían impregnado de contaminación”.

 

Finalmente, el tercer contaminante lo han constituido los hidrocarburos asociados a algunos procesos productivos no todo lo limpios que hubieran tenido que ser. ¿Y cómo se ha esterilizado esta cantidad ingente de terrenos y elementos peligrosos? Principalmente con el proceso de extracción del material y su traslado a un depósito de vertidos autorizado, aunque en todo momento se ha intentado minimizar los envíos e incluso aprovechar estos sobrantes para utilizarlos como rellenos limpios en la propia isla. Eso ha ocurrido con mezclas que contenían residuos de bajo nivel, a los que se le ha dado un tratamiento previo para reducir su contaminación y poder depositarlo en vertederos de inertes.

 

Se ha intentado aprovechar todo lo aprovechable. Por ejemplo, en una solera que casi tenía medio metro de profundidad. El director de la JCZ detalla como “picamos los primeros 30 centímetros para separarlos y pos- teriormente reutilizarlos en rellenos cercanos. Los restantes 20 centímetros, más en contacto con la tierra contaminada se llevaron, a vertedero”.

 

BIOPILAS, MÉTODO INÉDITO El aprovechamiento más integral se ha efectuado a instancias del Gobierno vasco. Se apostó por la fórmula de las biopilas para tratar la mezcla del terreno saturado de metales pesado e hidrocarburos. Se trata de generar montañas de forma alargada de este conjunto contaminado a las que se han aplicado nutrientes naturales, como bacterias integradas en el estiércol de caballo, capaces de comerse literalmente la suciedad en las condiciones idóneas de tiempo y humedad. Dos son las zonas donde se ha actuado, en la punta norte donde se concentraron en dos biopilas 2.285 metros cúbicos de tierra sucia, una cantidad que llenarían 228 camiones con volquete. La otra, en el antiguo solar de Cadenas Vicinay, donde en cinco acumulaciones se terminarán de tratar en octubre otros 9.500 metros cúbicos de mate- rial contaminado.

 

Además se han tenido que buscar soluciones esterilizantes allende de las fronteras. Ha ocurrido para el tratamiento de PCBs, el material líquido refrigerante presente en los transformadores eléctricos que algunas grandes empresas utilizaban y que tras su achatarramiento se mezclaron con las tierras sobre las que se asentaban. “La gestión de estos terrenos con PCBs, hallados en tres ubicaciones, se ha hecho trasladán- dolos a Holanda para ser destruidos por incineración ya que aquí no hay infraestructura para su quema”, concluye Sinde.

Zorrotzaurre BILBAO

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