El Mercurio de Valparaíso destacó el trabajo de los estudiantes del Taller Europa de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Viña del Mar, quienes, inspirados en los procesos de transformación urbana de Bilbao y Lyon, proyectaron nuevas posibilidades para Las Salinas. La iniciativa demuestra cómo la regeneración ambiental puede convertirse en una oportunidad para impulsar una renovación urbana con diversidad de usos y nuevos espacios para la ciudad.
¿Qué es el Taller Europa y cuál fue el desafío de este año?
Durante décadas, las grandes experiencias internacionales de regeneración urbana han dejado una lección común: los terrenos que alguna vez albergaron actividad industrial pueden convertirse en algunos de los mejores lugares para vivir cuando existe una visión de largo plazo. Se trata de espacios que primero cambian en el imaginario colectivo y sólo después transforman su paisaje. Bilbao, en España, dejó de mirar con resignación los antiguos muelles de la ría del Nervión cuando decidió convertirlos en espacios para la cultura, la innovación y la vida urbana. Lyon, en Francia, hizo algo similar al recuperar extensos terrenos industriales para crear barrios donde conviven vivienda, comercio, parques y equipamientos públicos. En ambos casos, la regeneración comenzó mucho antes de que se iniciara la ejecución de las obras: empezó cuando alguien fue capaz de imaginar un futuro renovado.
Con esa idea como punto de partida, este año el Taller Europa, iniciativa de formación experiencial con más de 20 años de desarrollo en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Viña del Mar (UVM), propuso a sus estudiantes el desafío de conocer en terreno proyectos en Bilbao y Lyon para proyectar cómo podría evolucionar el sector de Las Salinas, una vez concluido su proceso de regeneración ambiental.
¿Por qué Las Salinas fue elegida como caso de estudio?
Para Maite Rivera, jefa de la carrera de Arquitectura UVM, esta experiencia permite que los estudiantes enfrenten desafíos reales vinculados al avance de las ciudades. “El Taller Europa pone a los estudiantes en un escenario de aprendizaje que tiene ver con el futuro, con pensar el desarrollo urbano desde una visión territorial y con una arquitectura que responda a esos desafíos. Como el taller aborda la regeneración urbana, nos parece muy interesante poder aportar a la reflexión que impulsa Las Salinas e integrar nuevas miradas sobre proyectos estratégicos que contribuyan a pensar el desarrollo del futuro barrio”, señala.
El resultado fue una colección de propuestas que comparten una misma mirada: recuperar la memoria del lugar sin quedar anclados en ella.
Entre los proyectos desarrollados por los futuros arquitectos, destacó un hotel cinco estrellas en la esquina de 19 Norte con avenida Jorge Montt, cuya forma evoca las distintas fases del vuelo de una gaviota. Lejos de concebirlo como un edificio aislado, la propuesta lo vincula con un mercado gastronómico y una vinoteca abiertos a emprendedores, productores y artesanos locales, creando un nuevo polo para el turismo y la economía creativa con sello regional.
“A nivel urbano, el proyecto del hotel fue pensado como un punto estratégico, entre el futuro parque central y la costanera, donde existe un alto flujo peatonal que permite activar el primer nivel e incorporar el espacio público como parte del proyecto. Se trata de un hotel de lujo para responder a una demanda especialmente turística que no tiene hoy oferta en Viña”, explica Clever Mella, estudiante de Arquitectura UVM y autor del proyecto.
Otras iniciativas incorporaron vivienda intergeneracional para familias, personas mayores y jóvenes; edificios de usos mixtos con comercio en los primeros niveles y viviendas sobre ellos; centros culturales; espacios para la infancia; equipamiento deportivo y un centro de conferencias que contribuiría a diversificar la actividad económica de Viña del Mar durante todo el año.
Todas las propuestas dialogan con la visión urbana de Las Salinas, que contempla destinar más del 40% de su superficie a usos públicos, incluyendo un parque central de dimensiones comparables al Estadio Sausalito y el Parque Ladera con un eje estructurante en 19 Norte, como pasa a la continua desde Santa Inés hasta el borde costero. Esa coincidencia refleja cómo la academia puede enriquecer procesos urbanos de largo plazo aportando nuevas perspectivas sin perder de vista la identidad del territorio.
Para Pamela Saavedra, jefa de Comunicaciones de Las Salinas, este tipo de iniciativas también contribuye a ampliar la conversación sobre el futuro de Viña del Mar. “Los procesos de regeneración urbana representan una oportunidad para pensar cómo queremos que evolucionen nuestras ciudades. Que los estudiantes imaginen nuevas formas de habitar este espacio aporta ideas frescas y demuestra la importancia de proyectar barrios integrados, con espacios de calidad, áreas verdes y una buena conexión con su entorno”.
Más allá de los planos y maquetas, el mayor aprendizaje fue comprender que proyectar arquitectura implica tomar decisiones sobre movilidad, integración social, sostenibilidad, paisaje y calidad de vida. Esa aproximación convierte al Taller Europa en una experiencia tipo castone, donde el aula se abre a la ciudad y los estudiantes enfrentan desafíos similares a los que encontrarán en su ejercicio profesional.
¿Cómo imagina Las Salinas el desarrollo urbano de Viña del Mar?
Rivera agrega que Las Salinas representa una oportunidad estratégica para el desarrollo urbano de Viña del Mar, por su ubicación y conectividad con distintos sectores de la comuna y la región. En ese contexto, sostiene que proyectos de movilidad, espacios públicos y nuevas formas de habitar la ciudad deben entenderse de manera integrada. “Nos imaginamos un Viña muy abierto, con riqueza de espacio público para revitalizar lo público de la ciudad. Si no tenemos un barrio que se convierta en un atractivo de vida, no estamos mirando ese futuro que creemos que es super apropiado y que es lo que los estudiantes han podido ver en el extranjero, que se puede desarrollar con ciertas condiciones y características”, concluyó la académica.